Cosas que hacer y ver

 

Asturias produce vino y de calidad. El viñedo asturiano – de alta montaña – acogido a la denominación Vino de Calidad de Cangas, se localiza en el suroeste de Asturias y, comprende los concejos de Cangas del Narcea, Allande, Grandas de Salime, Illano, Pesoz, Ibias y Tineo.

Viajeros Incansables

Serpenteantes, naturales y poco transitadas, baja la ventanilla y respira hondo el aire que te regalan las
carreteras secundarias. Te proponemos varias rutas imprescindibles para que te pierdas con conocimiento de causa.

Valle de Degaña

Un recorrido de 32 kms por el valle más alto de Asturias, en pleno corazón del Parque Natural de las Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias donde descubrir, además de la huella minera, fantásticas imágenes en un valle glaciar. Paradas de viaje: Zarréu – Degaña – El Rebol.lal – Trabáu (El Rincón Cunqueiru).

Ibias y sus pueblos

Si te apasiona la arquitectura rural y la etnografía serpentea por las carreteras de montaña de Ibias. Pueblos emparrados de vid y lugares donde experimentar una inmersión en la auténtica vida rural asturiana. Paradas de viaje: Seroiro, Uría, Riodeporcos, Alguerdo, Villardecendias o Villaoril son algunos ejemplos.

Ruta de L’Acebu

El Altu L’Acebu es un lugar cargado de historia y tradición. A más de 1000 metros las vistas te sorprenderán. Visita obligada. Paradas de viaje: L’Acebu (Ermita + miradores) – L.linares (Iglesia s.XV) – Carceda (Iglesia s. XIII)

Ruta de Sierra

Muchos son los palacios y casonas que atesora la comarca. Siguiendo las sinuosas carreteras de
Sierra visita algunos de ellos y rememora su poder feudal. Paradas de viaje: Xarceléi (Palacio + Iglesia) – Pambléi (Fábrica de madreñas Virgen de los Remedios) – Bruelles (Capilla + área recreativa) – L.lamas del Mouru (Cerámica Negra + Palacio) – Onón (hórreos y paneras).

Los Puertos

90 kms, dos puertos de montaña y atravesar el bosque de Muniellos. Conduce tranquilo y disfruta de algunas de las mejores panorámicas de la comarca. Paradas de viaje: Puerto del Pozu de las Mul.leres Muertas – Seroiro – San Antolín (Centro de Interpretación) – Cecos – Puerto El Coniu – Centro de Interpretación de Muniellos.

Museo Etnológico de Pesoz

Museo sobre el vino y su tradición en Asturias

Inaugurado en agosto del año 2007, el Museo Etnológico de Pesoz está dedicado al vino y a la forma tradicional de producirlo en este municipio. Su colección está formada por objetos donados o cedidos por los viticultores y productores de vino del concejo, y por una pequeña parte adquirida por el propio Consistorio. La titularidad de las piezas donadas y compradas es municipal.

Pesoz, al igual que los Concejos de Allande, Cangas del Narcea, Degaña, Grandas de Salime, Ibias, Illano y algunas Parroquias de Tineo, está acogido a la I.G.P. “Vino de la Tierra de Cangas”.

Allande

Prehistórico, castreño, romano, rural e indiano. Así es Allande, uno de los territorios más extensos del Principado de Asturias

Allande y sus habitantes vivieron con intensidad la Prehistoria y la Edad Antigua, y de ello da fe el Castro de San Chuis, testimonio de la Edad de los Metales, y también de la ocupación romana en pos de la ‘fiebre del oro’ que el Imperio vivió en la zona. La Edad Media la representa el imponente Palacio de Cienfuegos, que despliega su poderío sobre la capital del concejo, un pueblo afable y abierto donde se puede disfrutar de la gastronomía, la cultura y las tradiciones.

Tineo. Bateo de Oro en Navelgas

Desde el principio de la civilización, en el occidente de Asturias se han explotado entre otros recursos naturales, los minerales existentes en estas tierras. Dentro de estos minerales cabe destacar el más buscado por los pueblos primitivos: el Oro.

El bateo es el aprovechamiento de los arrastres que hacen las aguas de las piedras de cuarzo que en medio de las tormentas y aluviones se rompen liberando las pepitas de oro que llevan dentro. Posteriormente estas pepitas son laminadas por los cantos rodados de los cauces de los ríos, quedando divididas en múltiples y pequeñas partículas, que dado su alto peso van depositándose en los fondos de los saltos de agua, en los remansos de los recodos y en cualquier lugar propicio donde, fuera de las fuertes corrientes, las arenas permitan la filtración de este apreciado mineral.

El bateo de oro era un sistema de explotación del mineral de forma artesanal, que en la actualidad, debido a su baja rentabilidad, ha pasado a ser un atractivo turístico y deportivo, recomendado como relax frente al estrés de nuestra época.

Los ríos de la zona del Valle del Oro o “Cuarto de los Valles”: Ríos Navelgas, Yerbo y Bárcena, en la zona noroccidental del municipio, son los que reúnen las mejores condiciones para la búsqueda de pepitas de oro con batea.

Este territorio donde se encuentra ubicado el pueblo de Navelgas es conocido como el Valle del Oro, dada la abundancia de yacimientos auríferos.

CAMPEONATOS DE BATEO DE ORO
Anualmente en la localidad tinetense de Navelgas, se celebra el Campeonato Nacional de Bateo de Oro a finales del mes de julio, fiesta declarada de Interés Turístico Regional.

Los campeonatos de bateo de oro son la mejor forma de introducirse en este deporte y aprender las técnicas de bateo. Estos eventos deportivos cuentan con una gran asistencia de aficionados que intercambian conocimientos y noticias. En el caso del campeonato Nacional que se celebra en Navelgas, como de otros muchos, contradiciendo su nombre, suelen acudir también bateadores de otros países. Tanto estos campeonatos como el Campeonato Mundial de Bateo de Oro están regidos por las normas de la Federación Mundial de Bateo.

La mecánica del campeonato consiste en encontrar, en el menor tiempo posible un número desconocido de partículas de oro colocadas por la organización en un cubo con 20 kg. de arena. Gana el participante que batea el material y extrae el oro en el menor tiempo teniendo en cuenta que cada pepita perdida se penaliza con tres minutos al tiempo real obtenido.

Fiesta de la Vendimia en Cangas del Narcea

Es precisamente la vendimia, y más concretamente la fiesta de la vendimia la que anualmente muestra todo el saber hacer y el buen vino de esta tierra a todos aquéllos que se acercan hasta la localidad de Cangas del Narcea.

Las calles céntricas de la villa se llenan de puestos de artesanía y productos tradicionales. Fuertemente escoltados, el carro y las uvas desfilan por las calles, prestas para ser pisadas como manda la tradición en la plaza de la Oliva, frente a la basílica de Cangas. Al son de gaitas y tambores, y encabezado por las diferentes cofradías que se dan cita, el carro del país avanza entre los presentes hasta la plaza. La uva se transporta en maniegas y se pisa sin más ayuda que los pies descalzos de los mozos. Tras este acto en un carpa anexa se celebra una monumental espicha a base de productos autóctonos y más vino de Cangas. A lo largo de la jornada se realizan visitas gratuitas a las Bodegas del Narcea y a las más tradicionales del popular barrio de Santiso.

En cualquier época del año podemos acercarnos a dos museos o centros de interpretación del vino de la zona. Uno está ubicado en Pesoz, y en él se nos presenta la historia de la elaboración de los vinos del municipio. En su bodega se elabora el caldo, se imparten cursos de formación y se realizan catas.

El otro centro se sitúa en la propia villa de Cangas del Narcea, y su origen se vincula a la presencia de un pequeño monasterio de principios del siglo XI. El edificio, de dos siglos de antigüedad, tiene como pieza central de su exposición una antigua prensa destinada a hacer la pisada de la uva.

Un tranquilo paseo por una de las villas históricas y monumentales más notables de Asturias

Lo primero que te llegará de la villa de Cangas del Narcea y capital de este concejo inmenso es el animado ambiente que destilan sus calles, a cualquier hora del día e incluso de la noche. Cangas es un lugar acogedor donde los haya donde nunca te sentirás extraño. Pasear por sus calles y descubrir su casco histórico es una auténtica delicia.

Cangas del Narcea es una de las villas con mayor número de palacios y casas blasonadas en su corazón urbano de toda Asturias, y contemplarlos es contemplar la historia de esta parte del suroccidente asturiano. Verás como las casas principales se alzaban en la parte alta de la villa, mientras en la parte baja iba creciendo el pueblo, y es precisamente en esta zona donde te encontrarás barrios tan antiguos como el de Entrambasaguas – donde se encuentra la capilla del Carmen – o el del Cascarín.

Recorrer la calle Mayor, o la calle la Fuente, la de Arrastraculos o Sol mercáu, la plaza de la Oliva con su Basílica de Santa María Magdalena, y tantos y tantos rincones te dará el verdadero pulso de la vida canguesa, una vida tranquila pero animada donde no se perdona el vermú, o un buen Vino de Cangas, o el café y la tertulia al atardecer, y por supuesto la cena y las copas, sin olvidar el deambular por sus coquetas tiendas en busca de productos de la comarca o de cualquier detalle distinto que se te pueda antojar.

También te encontrarás un Monumento al Minero, que preside una de las animadas plazas de la villa, y que da fe de la actividad minera de la zona, especialmente la minería del carbón en el último siglo, si bien el concejo de Cangas del Narcea también conserva vestigios de la minería del oro en la época romana.

Y, por supuesto, no olvides contemplar sus puentes: casi en un golpe de vista puedes ver seis, de todas las etapas y diseños, y descubrirás así que Cangas es la villa fluvial de Asturias con más puentes y con más curiosidades, porque por ejemplo su puente colgante -obra del arquitecto cangués José Gómez del Collado – fue la primera obra civil donde se utilizó tela de gallinero…

En definitiva, en tu paseo por Cangas sentirás que propios y foráneos se funden en sus calles en deliciosos e inolvidables momentos…

El Monasterio de Corias, el Escorial asturiano

El Monasterio de Corias, hoy convertido en un emblemático alojamiento de la Red de Paradores Nacionales, es visualmente impactante y poderoso. A escasos tres kilómetros de la villa canguesa, está el pueblo de Courias, y su monasterio es un lugar que te impresiona por su grandiosidad y por su paz en medio de un valle angosto bañado por el río Narcea.

El llamado popularmente “escorialín asturiano” se encuentra rodeado de viñedos, y la rotundidad de sus proporciones y superficie – tiene veintiséis mil metros cuadrados – le confieren una atmósfera especial, que comprobarás “in situ” cuando visites sus claustros, su iglesia y conozcas su intensa historia a través de las visitas guiadas auspiciadas desde el propio Parador.

El Monasterio de San Juan Bautista de Corias, desde la Edad Media hasta hoy, ha marcado el devenir de la vida canguesa. Primero los Benedictinos y después los Dominicos hicieron de este cenobio en el corazón del occidente asturiano uno de los centros de cultura y docencia más destacados de España, además de fomentar el cultivo del vino, tan arraigado en la zona por el benigno microclima de esta parte del territorio astur.

En el Parador Monasterio de Corias se percibe claramente el espíritu monacal, y en recintos como la biblioteca se hace palpable, porque el marco y el ambiente resultan envolventes.

Muniellos, el rey de los robledales asturianos

Cangas del Narcea es sinónimo de bosques, no en vano dentro de sus límites se encuentra el mayor robledal de España y uno de los mejor conservados de Europa – Muniellos. 55 km2 de montes, valles, ríos y bosques con mucha historia y solera que, desde 1964, se han mantenido prácticamente vírgenes. Atravesarlo, para acceder a las lagunas del Pico de la Candanosa, es una experiencia -más que recomendable para los amantes del senderismo-restringida a un máximo de 20 personas diarias.

La ruta hacia Muniellos te pondrá en el camino hitos singulares como el puente medieval de Regla de Perandones, o el pueblo de Mual, que luce espléndido al pie del bosque del mismo nombre y por el que transcurre una más que interesante ruta de senderismo.

A media que avanzas en el camino y la masa boscosa se deja ver, la sensación es de inmensidad vegetal. Y es precisamente esa inmensidad vegetal el mejor ecosistema para la vida del oso pardo cantábrico. Aquí esta especie única tiene su refugio perfecto, y eso hace que Cangas del Narcea sea uno de los espacios oseros más importantes de la cornisa cantábrica.

Para aproximarse a la vida de este plantígrado te recomendamos grandes dosis de paciencia y respeto al medio, y por supuesto acercarse hasta alguno de los miradores oseros dispuestos al efecto para observar la fauna autóctona y más concretamente el oso pardo.

Así por ejemplo, uno de los más bellos te lo encontrarás en la subida al puerto del Connio, otra de esas rutas panorámicas con las que cuenta Cangas del Narcea. Puede que no veas osos pero la sola contemplación del paisaje es de lo más gratificante.

El Cueto de Arbas, una Reserva Natural fascinante

La naturaleza te envuelve constantemente en Cangas del Narcea, no en vano el municipio forma parte de la Reserva de la Biosfera conocida como Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias.

Son muchos los paisajes de gran pureza que se extienden por su casi infinito territorio y entre ellos destaca el Cueto de Arbas, uno de los montes más emblemáticos de Cangas del Narcea, y a cuya falda se encuentra una laguna de origen glaciar de belleza espectacular.

La del Cueto de Arbas es una ruta preciosa a la que llegas subiendo por el puerto de Leitariegos – también con vistas bellísimas y donde se encuentra el mirador osero de Brañas D’Arriba -. Antes de llegar cruzas el pueblo de Leitariegos que con sus 1525 metros de altitud es uno de los más altos de Asturias.
Sin duda estarás ante uno de los paisajes más increíbles de todo Cangas del Narcea.

La viticultura heroica más singular de España

Una vuelta por el concejo de Cangas del Narcea te lleva a un descubrimiento que, de buenas a primeras, te resultará chocante teniendo en cuenta que estás en Asturias, y es que donde esperabas encontrar pomaradas verás viñedos.

El benigno microclima del suroccidente asturiano ha propiciado una tradición vitivinícola que hizo que desde tiempo inmemorial en las casas canguesas se hiciera vino en vez de sidra.

Esta tradición engendró una extendida afición y vocación por las viñas, que hace que Cangas se haya convertido en los últimos veinte años en un emergente destino vitivinícola con su propia DOP Vino de Cangas. Y como no podía ser de otra manera – dado el carácter lúdico y expansivo de los cangueses – esta actividad es la protagonista de la otra gran cita festiva del año: La Vendimia, un festival que este año se celebra entre los días 10 y 13 de octubre, cuando se inicia la recolección de la uva. Catas de vino, visitas a bodegas y llagares, vendimia infantil y mercado son algunas de las actividades más destacadas que llenan de ambiente no solo la villa, sino las distintas bodegas y viñedos que existen en el entorno de la capital canguesa.

Con el aliciente de que algunas de estas bodegas y viñedos son visitables, y de que en el mismo Cangas tienes un Museo del Vino, con un paseo de dos kilómetros a la vera del río…

Cuando eches un vistazo al paisaje, tu retina se estremecerá al observar las viñas colgadas de la ladera de la montaña, como si fuesen alpinistas que intentan hacer cumbre. Verás Viñas viejas y viñas nuevas que se proyectan sobre el verde intenso de las montañas. Verás palacios encaramados en riscos, con sus estilizados chopos, como si de un paisaje toscano se tratara. Verás un monasterio con viñedos… Y caerás en la cuenta de la heroicidad de esta viticultura tan singular.

Una sucesión continua de pueblos con encanto

Si la naturaleza es prodigiosa en Cangas del Narcea, sus muchas aldeas no desmerecen en absoluto. En este itinerario te proponemos adentrarte en el Valle del río Cibea, uno de los numerosos valles que conforman el paisaje cangués, y disfrutar con la contemplación de pueblos como Ḷḷamera, Sonande o Carbaḷḷo, por citar algunos ejemplos.

En todos ellos contemplarás la vida rural en su expresión más auténtica, además de disfrutar de la hospitalidad de sus gentes, y del importante patrimonio histórico y etnográfico que en forma de palacios y casas blasonadas, de hórreos y paneras, de mazos y fábricas de corriente, o de caserías imponentes caracterizan la fisonomía de la mayoría de las casi trescientas aldeas que tiene el concejo más grande de Asturias.

Bisuyu, el pueblo literario

A apenas diecisiete kilómetros de la villa de Cangas del Narcea, y en el límite con el concejo de Allande, está Bisuyu, uno de los pueblos más guapos y carismáticos de la zona.

Bisuyu conserva intacto su encanto de antaño y la pureza de las construcciones típicas del occidente asturiano. Y también conserva en excelente estado su mazo, donde en otra época elaboraban sus piezas los ferreiros del lugar, dado que en Bisuyu existió una importante tradición de forja, llegando a contar con veintiséis talleres en activo. Este mazo se ubica en un idílico entorno y lo podrás comprobar si haces la visita guiada.

En definitiva, este coqueto pueblo encaramado en una loma puede presumir de muchas cosas y una de las más notables es la de ser el lugar donde vio la luz el genial y afamado dramaturgo Alejandro Casona.

Casona está omnipresente en el pueblo que le vio nacer, no solo por la devoción generalizada que le profesan sus paisanos, sino porque cuenta con un Centro de Recepción de Visitantes Alejandro Casona ubicado en las antiguas escuelas, y porque todo Bisuyu está lleno de referencias al insigne escritor, desde su casa natal, que luce una inscripción en el exterior, hasta la iglesia parroquial de San Martín, que también tiene una placa-homenaje al dramaturgo en su entorno.

La memoria del escritor está tan viva que cada año una de sus obras es representada en las calles de su pueblo… Y es que Bisuyu cuenta con rincones muy especiales, como literarios, como sacados de una de las obras del propio Casona.

Uno de esos rincones es el que nos lleva hasta la capilla de Las Veigas y otro el de la capilla de la Magdalena, que debe ser una de las capillas más encaramadas de toda Asturias, porque se encuentra en lo alto de un peñasco que domina todo el valle.